LITERATURA LATINOAMERICANA

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Sabato, en una entrevista con el crítico alemán Günter Lorenz, sostiene que la literatura latinoamericana no es joven, puesto que tiene como antecesora a toda la literatura española, de la cual ha heredado el lenguaje y además ha recibido toda la tradición de la literatura europea en general. Lo realmente nuevo en la literatura es la particular situación latinoamericana.
"En Europa se habla de la literatura latinoamericana, (...) como si se tratara de una literatura joven, recién formada.  Debo desmentir este punto de vista.  Pertenecemos por decirlo así, al imperio de la lengua castellana, que tiene casi mil años de antigüedad.  Somos los últimos herederos de una literatura que tiene sus comienzos con hombres como Cervantes.  De modo que ni Borges ni yo, ni ningún otro escritor de Latinoamérica, somos 'jóvenes escritores'.  En segundo lugar es cierto que nuestra situación 'excéntrica', periférica de Europa, es una desventaja; pero nos ofrece también una ventaja: en lo que a la Argentina se refiere, por ejemplo, hemos podido recibir toda la tradición de la literatura española, pero al mismo tiempo toda la tradición de las literaturas francesa, alemana, inglesa y rusa. (...) ¿Qué es lo que tiene que decir tal literatura?  La situación de Latinoamérica." (I)

Conviven en toda literatura dos fenómenos, aunque opuestos: innovación y conservación; y la literatura latinoamericana no escapa a ello.
"En cada literatura, como en cada lengua, siempre hay innovación y conservación. (...)  La literatura latinoamericana no comienza con la liberación política de España de 1810. Comienza en el momento mismo cuando el primer cronista de 'Indias', cuando el primer secretario de los conquistadores, pone su pie en el nuevo territorio americano.  Cuando ese hombre escribe las palabras 'cielo', 'tierra', 'hombre' o 'mujer', 'amor' o 'pena', esas palabras ya no son las mismas que en la metrópoli. Porque son palabras que están refiriéndose a otra realidad. (...) El contacto con las viejas civilizaciones indígenas, la transfusión cultural, no solamente con las grandes civilizaciones mejicana o peruana, sino hasta con las pequeñas culturas indígenas de los territorios casi despoblados como el Río de la Plata: ésa, ya es una nueva realidad y, la literatura que siempre está registrando de modo muy sutil las variaciones de la conciencia y de la inconsciencia del hombre, la literatura empieza a ser realmente algo nuevo; (...) El milagro es que esta nueva realidad está expresada en una lengua milenaria, ya elaborada a la perfección por escritores como Cervantes, Góngora y Quevedo.  Y, sin embargo, sus palabras van siendo forzadas, deformadas, adecuadas a los cambios a veces imperceptibles, a veces violentos, grandes y bárbaros de una nueva realidad. (...) Y en la hibridez de sus razas, en la asimilación de las poderosas y a veces maravillosas razas indígenas, como los mayas, los aztecas, los incas, los mismos guaraníes y los araucanos, nace esta nueva realidad social y espiritual que llamamos la América Latina. Y esta unificación acontece milagrosamente -milagro del que debemos felicitarnos- mediante la lengua castellana." (I)

Latinoamérica recibió de Europa una herencia que no puede desdeñar, la cultura; pero esa cultura, en estas tierras, mediante la fusión con elementos netamente americanos, adquiere distintos matices, y esto es lo que ocurre con nuestra literatura:
"Nuestra cultura proviene de Europa y no podemos evitarlo.  Además, ¿por qué evitarlo? ¿Con qué reemplazar esa preciosa herencia?  Lo que hagamos de original se hará con esa herencia o no haremos nada en absoluto.  No recuerdo quién le decía a Gide que no leía nada para no perder su originalidad.  Si uno ha nacido para decir cosas novedosas no va a perder esa facultad leyendo libros o mamando en otras culturas, y si no ha nacido para eso, tampoco perderá nada leyendo esos libros ajenos.  Además, esto es nuevo, vivimos en un continente distinto y fuerte, y todo se desarrolla con un sentido diferente aunque los materiales básicos vengan de allá." (C)

Dicho de otro modo, en la conversación entre Sabato y Lorenz, la literatura latinoamericana tiene un 'carácter mestizo'.  Pues recibe la herencia de dos culturas milenarias:
"La literatura, y en esto coincidimos, es la expresión más sutil de la realidad.  Ayer, usted lo formuló de modo excelente en su conferencia, y habló también del 'carácter mestizo'.  Fue magnífica la imagen que usted usó, la imagen de los dos ríos que fluyen juntos.  Se lo aplaudió porque usted llamó a esta literatura 'literatura del futuro' (...) En la literatura, en toda 1a latinoamericana, confluyen en verdad dos poderosas corrientes milenarias. ¿Me permito que utilice su comparación?  Por un lado está nuestra herencia española, que tiene a su vez la herencia árabe, la griega, la herencia de los romanos y aún un poco más.  Y, la otra corriente que en algunos países fluye con mayor fuerza que en otros, es la corriente indígena, la herencia de la América precolombina." (I)

Dentro de la literatura latinoamericana lógicamente existen diferencias; por ejemplo un tipo de literatura va en la línea del realismo mágico, otro tipo va en la línea del psicoanálisis.
LORENZ: "Sería interesante, naturalmente, saber ahora en qué consisten las diferencias latinoamericanas. ¿Podría tal vez provocarlo con una teoría un tanto osada?  Sí nosotros clasificamos a Asturias, Rulfo y los otros por ejemplo, en el realismo mágico, ¿no se podría entonces decir que el rol del realismo mágico, ese contenido indígena, es asumido en la literatura argentina por una forma de psicología especial, que llega a ser incluso una especie de 'psicoanálisis' cuando se analizan sus libros o los de Cortázar y otros...?.
 
SABATO: Si nos podemos poner de acuerdo sobre la palabra 'psicoanálisis', Lorenz, creo que tiene usted razón, pero también creo lo siguiente: en autores como Rulfo o Asturias el centro de gravedad de sus obras está colocado en realidades indígenas y rurales.  En los libros de escritores de Buenos Aires -porque tanto Borges como Cortázar y yo mismo, somos escritores bonaerenses- el centro de gravedad está en el hombre de la ciudad. (...) los problemas centrales aquí son eminentemente psicológicos: soledad, miedo a la existencia, caos, neurosis.  Es natural entonces que en nuestras novelas y cuentos, el problema psicológico, y hasta el psicopatológico, estén en primer término. (...) Creo que nuestro interés se dirige preferentemente al problema metafísico del hombre.  Más allá de la soledad, de examinar los problemas últimos, los problemas metafísicos de la condición humana, incluso Dios.  Por eso pienso que esta literatura -al menos la de Borges y la mía- que nuestra literatura debe ser juzgada como una literatura acentuadamente metafísica." (I)

La literatura argentina está arraigada en un profundo sentimiento metafísico que ha recibido influencias europeas; esto es extensivo a la novelística sabatiana.
LORENZ: "...lo que se podría llamar la metafísica argentina no ha recibido influencia de las tradiciones religiosas o filosóficas de la antigua América, sino de las de Europa.
SABATO:     Eso no puede ser puesto en duda.  Todos los escritores argentinos pertenecemos a la tradición europea, más fuertemente que los autores mejicanos, ecuatorianos o peruanos.  Por razones raciales y luego por razones de formación cultural, nuestra tradición es totalmente europea. (...) Como estudiante me ocupé bastante de filosofía, y mi punto de partida, mi reacción contra la ciencia, fue precisamente una reacción de tipo existencialista.  En lo que a la novela se refiere, fuimos mayormente influidos por los norteamericanos, por Faulkner y Hemingway, como asimismo por los rusos.  En el siglo pasado tuvo gran importancia la literatura rusa, Dostoiewsky, Tolstoi.  Desde el punto de vista literario también les debo mucho a los románticos alemanes.  Y hasta creo que a mi novela se la puede llamar una obra neo-romántica, claro que en un sentido actual, existencial." (I)

Uno de los orígenes de la literatura argentina es el sentimiento de transitoriedad y de nostalgia provocado por la rápida sustitución de valores y jerarquías, de modos de vida y de terruño, tiempo y espacio.
"Pocos países en el mundo deben de haber en que se hayan producido en tan corto tiempo tantas sustituciones de valores y jerarquías, y con ellas, un tan reiterado sentimiento de transitoriedad y de nostalgia.  Primero fueron los conquistadores, que liquidan un sistema de vida indígena y que al mismo tiempo añoran su tierra remota; luego, los indios que pierden su propio sentido de vida y añoran la libertad perdida; más tarde, el gaucho desplazado de su propia condición por el emigrante agricultor; simultáneamente, los viejos patriarcas criollos que ven reemplazar los viejos valores de la generosidad y de la cortesía, del desinterés, por una civilización materialista y despiadada; y por fin, en los emigrantes que han abandonado un tipo de vida y añoran la tierra de sus antepasados, abandonados para siempre en este continente desconocido." (D)

En el tiempo, la transitoriedad de la existencia envuelve también al artista bonaerense en su preocupación metafísica.
"... si la transitoriedad de la existencia es el hecho que alimenta esa preocupación metafísica, aquí tenemos más motivos para sentirla que en el viejo continente, pues somos más transitorios. En una ciudad caótica levantada sobre la nada (...) en una ciudad en que ni siquiera estamos respaldados por ese simulacro de la eternidad que son los monumentos milenarios del pasado, ¿cómo es posible que una literatura profunda pueda no ser metafísica?." (D)
 

El espacio influye en la propensión metafísica: un espacio que es un territorio vacío, un paisaje abstracto y desolado.
"Tanto los anglosajones en el norte como los españoles en esta parte de la América del Sur se encontraron en llanuras inmensas en las que, a diferencia de Perú o México, no existían poderosas civilizaciones sino tribus nómades y primitivas.  Mientras los mayorazgos de la nobleza hispánica se instalaban en las cortes de Lima o de México, aquí llegaban los amargados segundones para probar fortuna en este gigantesco territorio vacío, en este paisaje abstracto y desolado.  Y así como las tres religiones occidentales surgieron en solitarios hombres enfrentados con el desierto, aquí comenzó a desarrollarse ese temperamento metafísico y meditativo que tipificaría el gaucho de nuestras estepa, en medio de esa metáfora de la nada y de lo Absoluto que es la llanura  sin límites ni atributos." (D) 

Esta creencia se repite en los diálogos de Borges con Sabato.
"...hay que tener en cuenta que aquí no hubo ricas y poderosas civilizaciones antes de la Conquista, y las ciudades se construyeron sobre la nada, o sobre esa especie de metáfora de la nada que es el desierto.  Así surgieron estas ciudades monótonas y cuadriculadas. En fin, quizá esto tenga sus ventajas o haya contribuido a ciertas características no desdeñables.  Usted sabe que las tres grandes religiones occidentales surgieron en el desierto.  Y aquí nuestro paisano, nuestro gaucho, tuvo que volverse introvertido y callado con un espíritu melancólico y religioso en medio de aquellas vastas soledades. Quién sabe si no habrá que buscar en eso la primera raíz de esa propensión nuestra a la literatura fantástica.  Y sobre esos desiertos se desarrollan estas megápolis, como Buenos Aires, donde todo parece igual.  Una especie de laberinto." (J)

En su novela ABADDON muestra este temperamento nostálgico encarnado en un personaje que usa su propio lenguaje.
"Nacho miraba las nubes y pensaba.  Al cabo de un tiempo dijo:
-¿Viste, Carlucho?  Hay un circo en el baldío de Chiclana,
-¿Chiclana?
-Sí, hoy repartían volantes. ¿Vamos a ir?
-No sé Nacho.  Pa serte sincero, esto circo de ahora no valen un pito.  El tiempo de lo grande circo ya pasó ... Con el mate en la mano, se quedó pensativo, soñador y nostálgico.
- Mucho año...
Luego volviendo a la realidad, agregó:
-Debe sé un cirquito de mala muerte.
-Pero cuando vos eras chico también había circos chiquitos. ¿No me contaste de aquel circo?
Sonrió bondadosamente:
-Bueno, claro ... el circo o Fernando... Pero aquello circo grande de mi tiempo, de eso no hay má. Se terminaron... Lo mató el biógrafo.
-¿El biógrafo? ¿Qué es el biógrafo?
-El cine lo dicen ahora.  Eso lo mató.
-¿Pero por qué, Carlucho?
-E un asunto complicado pa un niño.  Pero te doy mi palabra: vino al biógrafo y buena noche.
Se ceba un mate y vuelve a sus pensamientos.  En su cara se dibuja una leve sonrisa empapada da tristeza.
-En el 18 vino el Toni Lobandi... Ocupaba toda la plaza España...
-Pero contame del cirquito de Fernández.
Chupó profundamente el mate, como si en lugar de chuparlo lo pensara." (F)

Sabato personaje-autor de la novela ABADDON, EL EXTENMINADOR en medio de una dinámica (discutida) conferencia dada a los jóvenes escritores, conversa lo siguiente:
"Creo que estamos perdiendo el tiempo- comentó Silvia.
-También lo creo yo -dijo Sabato-. He hablado sobre esto hasta el cansancio pero observo que siempre se vuelve con los mismos argumentos.  Y no sólo acá.  Miren ese reportaje de Asturias.
-Sobre qué.
-Sobre nosotros, ciertos escritores argentinos. Explicó que no somos representativos de la América Latina. Algo parecido dijo un crítico norteamericano, hace poco: que la Argentina no tiene literatura nacional.  Claro, la carencia de un fuerte color local confunde a esta clase de censores, que en el fondo reclaman una escenografía pintoresca para conceder el certificado.  Para estos ontólogos, un negro en una plantación de bananas es real, pero un estudiante de liceo que medita sobre su soledad en una plaza de Buenos Aires es una anémica entelequia. (...) Si mientras duermo sueño con dragones, y considerando la absoluta falta de dragones en la Argentina, ¿se debe inferir que mis sueños no son patrióticos?." (F)

La inclinación metafísica más el léxico y estilo rioplatense van creando Patria en la literatura argentina.  Esto opina Sabato de Borges:
"...su constante preocupación por el tiempo y la consecuente inclinación metafísica.  Pero, además, un léxico y un estilo que no podían aparecer sino en el Río de la Plata.  Como orgullosa manera de reivindicar la patria contra los advenedizos, se dan en muchos argentinos de la antigua clase agropecuaria matices lingüísticos del criollo y hasta del simple gaucho, en las que se traduce esa mezcla de estoicismo ante el infortunio, de melancólica poesía, de velada ironía y de arrogancia detrás de una aparente modestia, propios de aquella raza de hombres de la estepa.  Por vocación literaria y por orgullo nacional, Borges recoge y estiliza admirablemente esos matices y de pronto con un giro o un par de palabras que no tiene ese grueso color local de los folkloristas crea vertiginosamente patria." (D)

Con relación a esto, Sabato hace a Borges un elogio.
"En el momento en que Borges (bella y conmovedoramente) escribe, después de haber refutado el tiempo: ' And yet, and yet ... Negar la sucesión temporal, negar el yo, negar el universo astronómico, son desesperaciones aparentes y consuelos secretos... El tiempo es un río; es un tigre que me destroza, pero yo soy el tigre; es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego.  El mundo desgraciadamente, es real; yo, desgraciadamente, soy Borges.'
En esta confesión final está el Borges que queremos rescatar y que de verdad es rescatable: el poeta que alguna vez cantó cosas humildes y fugaces, pero simplemente humanas: un crepúsculo de Buenos Aires, un patio de infancia, una calle de suburbio.
Este es (me atrevo a profetizar) el Borges que quedará." (D)

También Sabato ha ido creando patria en sus novelas, basta recordar cómo en SOBRE HÉROES Y TUMBAS se conjugan las históricas luchas de los héroes argentinos, la realidad cotidiana del Buenos Aíres del 50, la tendencia psicoanalítica y lo eterno metafísico.
En su tercera novela ABADDON, EL EXTERMINADOR encontramos  páginas de gran fuerza expresiva, en las cuales conjuga con maestría estos elementos (históricos, contingentes, metafísicos).

" ( Paralizar el tiempo en la infancia pensaba Bruno. Los veía amontonados en alguna esquina, en esas conversaciones herméticas que para los grandes no tienen ningún sentido. ¿A qué jugaban?  No había más trompos, ni billarda, ni rescate. (...) Todo era distinto, pero acaso todo era igual en el fondo. Crecerían, tendrían ilusiones, se enamorarían, disputarían la existencia con ferocidad, sus mujeres engordarían y se volverían vulgares ellos retornarían al café y a la antigua barra de amigos (ahora canosos, gordos y calvos, escépticos) y luego sus hijos también se casarían y por fin llegaría el momento de la muerte, el solitario instante en que se abandona esta tierra confusa: solos.  Alguien (Pavese, ¿quizá?) había dicho que era muy triste envejecer y conocer el mundo.  Entre ellos, los viejos, habría uno quizá como él, como Bruno, y todo volvería a empezar: esa misma reflexión, esa idéntica melancolía, ese mirar a los niños que juegan en una vereda, candorosamente; a uno como Nacho, que ya grave y misteriosamente observa al extraño desde el fondo de un pequeño quiosco, como si una prematura y terrible experiencia ya lo hubiese arrancado de ese mundo infantil para observar con rencor el mundo de los grandes.  Sí, sentía necesidad de paralizar el curso del tiempo. ¡Detente! casi dijo con ingenuidad, tratando de instaurar una disparatada magia.  Detente ¡oh tiempo! volvió casi a murmurar, como sí la forma poética pudiera lograr lo que las simples palabras no pueden. ¡Deja a esos niños para siempre ahí, en esa vereda, en ese universo hechizado!  No permitas que los hombres y sus suciedades los lastimen, los quiebren.  Paraliza aquí mismo la vida.  Deja que para siempre subsistan las líneas punteadas de la Expedición al Alto Perú. Que jamás deje de ser inmaculado, con su uniforme de parada, señalando con su índice enérgico hacia Chile, el general José de San Martín.  Que nunca sepan que en aquel momento marchaba enfermo sobre una mula y no sobre un hermoso caballo blanco, cubierto con un simple poncho, encorvado y caviloso, enfermo.  Permanezca para siempre aquel pueblo de 1810 frente al Cabildo, esperando bajo la llovizna la Libertad de los Pueblos.  Sea aquella revolución pura y perfecta, sean eternos y sin manchas sus jefes, no haya jamás debilidades ni traiciones, no muera abandonado e insultado el general Belgrano, no fusile Lavalle a su antiguo camarada de armas ni reciba ayuda de extranjeros.  No muera pobre y desilusionado en una remota ciudad de Europa, mirando hacia América, apoyado en su bastón de enfermo, el general  José de San Martín. ) "  (F)

Una pregunta interesante ha hecho Günter Lorenz a Ernesto Sabato referida a las tareas de la literatura latinoamericana.
LORENZ: "...¿cuáles serían a su modo de ver las posibilidades y tareas de la literatura que está surgiendo actualmente en Latinoamérica?
SABATO: Pues bien, estimado Lorenz creo que nosotros los latinoamericanos tenemos ahora una gran oportunidad, grandes posibilidades y una gran tarea, y sería lamentable que las generaciones jóvenes la malogren imitando paradójicamente esa moribunda escolástica metropolitana, ese bizantinismo europeo de algunas escuelas, de algunos grupos.  No digo que toda Europa sea así, por supuesto hay grandes escritores hoy en Europa.  Creo que en lo que a nosotros se refiere, como siempre debemos aprovechar las enseñanzas y técnicas de los más grandes escritores que nos han precedido.  Pero debemos cuidarnos de incurrir en el vicio decadente de la literatura literaria. (...)  Como dijo un ensayista norteamericano 'nuestra época ha olvidado a menudo que un gran escritor es un hombre que escribe, no un mero artífice o maestro de las palabras'." (I)

La literatura nacional no se buscará en lo folklórico de su temática, sino que en la profundidad de su temática.
"La clave no ha de ser buscada ni en el folklore ni en el 'nacionalismo' de los temas y vestimentas: hay que buscarla en la profundidad.  Si un drama es profundo, ipso facto es nacional, porque los sueños de que están tejidos los seres de ficción surgen de ese ámbito oscuro que tiene sus cimientos en la infancia y en la patria; que aunque no se lo proponga, y  a veces porque no se lo propone, expresa de una manera o de otra los sentimientos y ansiedades, los dilemas raciales, los conflictos psicológicos que forman el substrato de una nación en un instante de su historia." (E)


 

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Comentarios

Espectacular

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me gusta mucho y la profe quedo chocha con el trabajo .

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