PALABRAS Y REALIDAD

 

La literatura no es un conjunto de palabras, con belleza significativa y fonética, armoniosamente estructuradas; sino que está ligada a la existencia, a la metafísica.  Es por esto que el escritor es algo más que un artífice del lenguaje. Detrás de las palabras está, inseparablemente, el hombre que escribe, con toda su grandeza humana.
"Y cada palabra está respaldada por el escritor-hombre, nada está dicho en vano, por mero juego, por pura habilidad lingüística.  Y cuando lo está, como muchas veces en Joyce, constituye un defecto y no una virtud.  Pocas veces en la historia se ha dado ese tipo de escritor que, como T.E. Lawrence, André Malraux o Saint-Exupéry, forma un solo e inseparable ser con el hombre de carne y hueso que lo respalda. Nunca, como hoy, se ha tenido tanto desprecio por las meras palabras.
La literatura ha dejado de pertenecer a las Bellas Artes, para ingresar en la metafísica." (H)

"Y recordemos estas palabras de Van Wick Brooks: 'nuestra época había olvidado que un gran escritor es un gran hombre que escribe, no un mero artífice de las palabras'." (E)

Sabato dice en uno de sus ensayos que los hechos profundos, los que muestran la comedia y la tragedia humana, son los poéticos, no las palabras en sí mismas como un mero juego sintagmático.
"Como en todas las grandes épocas -y este solo indicio probaría que nuestra época es literariamente grande-  únicamente hablan los hechos: son los hechos los que son poéticos o trágicos, no las palabras que, humildes y transparentes, no se interponen entre el lector y las cosas que se dicen.  La fuerza de los mejores escritores contemporáneos se acentúa por esa neutralidad del lenguaje que emplean: el horror de la tragedia es llevado al máximo al ser expresado con sencilla precisión." (H)

La sencillez en el lenguaje no es simplismo.
"Un buen escritor expresa grandes cosas con pequeñas palabras; a la inversa de un mal escritor que dice cosas insignificantes con palabras grandiosas.(...) ¿Quiere algo más transparente, más lingüísticamente humilde que Kafka? (K)

También escribió en 1951 en HOMBRES Y ENGRANAJES:
"El asco de hoy por la grandilocuencia en efecto, es más ético que estético, obedece más a una cuestión de contenido que de forma: es parte de la vocación de autenticidad que posee el artista contemporáneo, a veces frenéticamente de rechazar todo lo que suene a falso, a convencional, a meramente literario.  Nunca como hoy la palabra 'literatura' ha despertado tanta desconfianza entre los propios escritores.  Se huye del ornamento y de la retórica, que caracterizan a las épocas fáciles y ociosas." (H)

El lenguaje ha adquirido otra dimensión en la literatura y se habla de "la revolución de la palabra" pero cabría un análisis más profundo de lo que esto significa.  Así escribió en 1963  en EL ESCRITOR Y SUS FANTASMAS:
"Hay, en la actualidad, escritores y teóricos para los cuales no tiene sentido una literatura que no se haga sobre la base de una revolución de la palabra.  Pero todo depende del alcance que se dé a la aseveración."
"Pero hay que cuidarse de las falacias en juego, y en particular de las que suscita el calificativo 'nuevo', el que más semantemas equívocos arrastra. Porque una obra como EL PROCESO debe ser tenida en su totalidad como un nuevo lenguaje, no en consideración a palabras novedosas ni quiebras sintácticas o morfológicas.  Ya aquel teólogo Scheleiermacher, del romanticismo alemán, consideraba como previa la consideración del conjunto.  Es pues ilusorio hablar de revolución cuando sólo se opera sobre el resquebrajamiento del léxico o hasta de la sintaxis, a menos que sean valorizados por el entero campo semántico, por el aura estilística de la creación total como en Joyce." (C)

Calidad y yuxtaposición de las palabras.
"No es la cantidad de palabras la que cuenta, sino la calidad y la yuxtaposición. Sólo un mal escritor puede desdeñar ciertas palabras, como un mal jugador de ajedrez desdeña los peones, que muchas veces ganan la partida. Con palabras tan triviales como 'caballo', 'lluvia', 'palo', Vallejo hizo poemas que resistirán el tiempo. Así como otros, que emplearon hermosas palabras, serán olvidados. (...) En 'el silencio amistoso de la callada luna' Virgilio no emplea más que triviales epítetos. Pero es la yuxtaposición de esos epítetos con esos sustantivos lo que crea, en una sola línea, una atmósfera de melancólica poesía." (K)

Pero las palabras no son sólo "expresión de" sino que también constituyen una realidad en si mismas:
"Cualquier obra de arte, también el lenguaje, muestra un doble y dialéctico carácter: es a la vez expresión de la realidad y una realidad en sí misma.  Una realidad que no existe fuera de esa obra ni antes de ella.  El lenguaje resulta así una mediación y un fin en sí mismo." (C)


 

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